A corta distancia del municipio del mismo nombre, junto al Río Jiloca en un espacio ajardinado ofrece sus ricas aguas de las que se tiene constancia ya en el siglo XVII. El edificio actual tras una reciente reforma, conserva el valioso mobiliario original de mediados del siglo pasado. Junto a las tradicionales zonas de baños de la época, con bañeras auténticas de mármol de una sola pieza a las que han añadido la más moderna aparatología en su nueva zona de belleza y estética.